Los primeros síntomas de la HAP-ETC (como la disnea [dificultad para respirar]), los mareos y la fatiga) suelen ser leves y son comunes a otras muchas patologías. En reposo, no suele haber síntomas y no se observan signos aparentes de enfermedad. Como consecuencia, el diagnóstico puede retrasarse meses o incluso años, lo que significa que la hipertensión arterial pulmonar (HAP) no se identifica hasta que la enfermedad está relativamente avanzada.1

Saber que la HAP es habitual en pacientes con enfermedades del tejido conjuntivo (ETC) facilitaría la identificación regular de esta población de riesgo y permitiría un diagnóstico relativamente precoz de la enfermedad.2 Las directrices internacionales recomiendan la realización de un ecocardiograma anual (una ecografía del corazón que proporciona imágenes precisas del músculo cardíaco y las cavidades y las estructuras del corazón) y pruebas de función pulmonar con la subsiguiente derivación a un centro especialista para realizar un cateterismo cardíaco derecho, necesario para obtener un diagnóstico definitivo en caso de ecocardiograma positivo.3

Bibliografía

  1. Distler, O. et al., Rheumatology 2006 45:22-25.
  2. McLaughlin V et al., J Am Coll Cardiol. 2009;53:1573-1619.
  3. Galiè N et al., Eur Heart J 2009;30:2493–537.